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Inglaterra alberga una gran cantidad de castillos, de los cuales el de Leeds es considerado como uno de los más bonitos y románticos. Localizado en el sudeste del país, este magnífico edificio está emplazado sobre dos islas de pequeñas dimensiones que se sitúan en el río Len. En sus comienzos pertenecía a la familia real de Sajonia, aunque con el correr de los años pasó en mano de otras personas y actualmente se constituye como un atractivo turístico realmente imperdible. A continuación, trataremos sobre sus características principales.

Es importante tener en cuenta que este castillo tuvo múltiples propietarios a lo largo de su existencia, los cuales se encargaron de modificarlo a gusto y embellecerlo cada vez más. Algunos de los individuos que habitaron este magnífico edificio fueron: Robert Crevecoeur, la emperatriz Matilde, Eduardo I, Wilson Filmer y Enrique VIII, quien fue probablemente el titular más famoso de esta imponente construcción. Asimismo, no podemos dejar de mencionar que este hombre gastó mucho dinero para decorar, agrandar y cuidar su pintoresca fortificación.

Hoy en día, lo que se puede apreciar del castillo es el resultado de una gran cantidad de modificaciones que le fueron realizando con el correr de los años, en su mayoría llevadas a cabo en el siglo XIX. Algunos de los atractivos más sobresalientes de este sitio son: la fuente de la Gloriette (que data del año 1280), la Torre de la Doncella, el Salón de Banquetes de Enrique VIII (exquisitamente decorado por sir Henry Guidford) y el lujoso Jardín Culpeper.

Fuente: Foto