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Ya es más que sabido que viajar a un país del exterior significa tener que habituarse a sus costumbres durante el tiempo en el que duren las vacaciones en cuestión. Esto es así debido a que ningún turista desea ofender a los lugareños, sin dejar de mencionar que este tipo de viajes resultan muy buenos para comprender el estilo de vida y ponerse en pleno contacto con las tradiciones de un país determinado. En esta ocasión en particular, trataremos sobre Inglaterra, un destino que se caracteriza mundialmente por sus costumbres sumamente clásicas. Esto es así porque los ingleses con el correr de los años no han permitido que los inmigrantes o las modas influenciaran en ellas.
En primer lugar, cabe destacar que en este país los automóviles circulan por la izquierda. Los ingleses, concientes de la importancia de conocer esta cuestión, advierten en cada cruce con una indicación hacia dónde hay que mirar (“look right”). Por otro lado es fundamental hacer hincapié en que Inglaterra, a pesar de formar parte de la Unión Europea, no cambió la libra por los euros. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que sí la adaptó al sistema de céntimos, puesto que antes su división era más engorrosa.
Para saludar en Inglaterra sólo hay que estrechar las manos, los besos en las mejillas son considerados como un acto familiar. Asimismo, se estima que es mala educación mirar fijamente, hablar en voz muy alta o realizar muchas preguntas. Por otro lado, la puntualidad es muy valorada en este país, así como es importante saber que cuando recibas una invitación para acudir a una casa, hay que llevar algún presente, como vino, flores o bombones.
La costumbre por excelencia en Inglaterra es la denominada hora del té. Se lleva a cabo entre las tres y las cinco de la tarde, sin dejar de mencionar que antes estaba sólo reservada a la clase alta pero actualmente es un rito de multitudes. Es un momento excelente para compartir, charlar con amigos o familiares y degustar toda clase de delicias junto al té, por supuesto.
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